El 7 hubo un incendio por el sur de Cuenca donde estuvimos 86 personas con los respectivos medios contraincendios (todoterrenos, camiones, helicópteros) trabajando durante dos días seguidos para proteger un bosque maduro de encinar que al final perdió unas 60 hectáreas.
 
Esto apenas tiene relevancia alguna en el mundillo político, ni mediático ni en la prevención y extinción de incendios . No voy a estimar los sobrecostes económicos que pudiera conllevar, pero sí quiero resaltar lo que cuesta crear y regenerar un ecosistema de estas características.
 
El incendio empezó donde estaba trabajando una cosechadora en una tierra de labor (o peazo como se dice por aquí) donde a penas se podría revolver la máquina para hacer si quiera dos pasadas en esos llanetes que la avidez capitalista no duda en roturar y aprovechar cada palmo.

Estos días de siega las cosechadoras llevan un ritmo de trabajo inhumano de 4am a 24h donde los conductores no paran a comer, y necesitan de otras personas con tractor, remolque, mecánicos, vehículo especial, cocina, limpieza etc que muchas veces realizan las invisibilizadas mujeres rurales. Entre otros costes llevan un consumo aproximado de mil euros de combustible diario.

El campo en general tiene muy poco margen de beneficio por lo que la gente del campo suele caer en la espiral laberíntica de para ganar más dinero coger más tierras, para llevar más tierras necesitas más maquinaria y para esas tierras y esa maquinaria necesitan más dinero y para tener más dinero vuelta a empezar en un sinsentido infinito de esclavitud y precariedad que sólo alimenta las deudas bancarias y las numerosas adicciones (alcohol, tabaco, drogas, juego, prostitución, etc) a las que las personas sobreexplotadas, enajenadas y desnaturalizadas se aferran para evadirse y poder resistir.

Cuando me pongo a buscar el origen de un incendio, he de atravesar todas estas realidades inherentes al sistema que aunque critiquemos, pertenecemos. Por lo que necesito hacer esta llamada de atención, más bien de auxilio:

Por favor date cuenta como nos insensibilizamos ante las barbaries y violencias que vamos normalizando e integrando en nuestro día a día llegando a ejercerlas en nuestra propia persona, familia y entorno sometiéndonos a propia voluntad a condiciones de vida insalubremente cómodas e irresponsables que retroalimentan las diversas desigualdades económicas, sociales, de género, raza, etc,etc.

Esta mentira del crecimiento ilimitado y el sueño americano globalizado nos mata como la heroína al yonki. Te crees que estar bien es cuando no estás consciente.

Así que os pido de corazón: asume responsabilidad sobre las consecuencias de tus actos y en la medida de tus fuerzas y posibilidades de cada día integra la máxima de un gran pastor "no consumir, no producir, no obedecer".

Autogestión, decrecimiento, solidaridad.

Ya que más del 80% del uso del terreno agrícola, de la deforestación, del consumo de agua y de la contaminación generada es consecuencia directa de la producción de carne, te propongo que pases a una acción directa en primera persona siendo ejemplo de compromiso: reduce el consumo de carne todo lo que puedas.

El incendio empieza en tu mesa.

Por tu salud y la de todes tus compañeres.

Implícate.