CHJ: a por el agotamiento de la cuenca

La Confederación Hidrográfica del Júcar sigue impulsando la desertificación de la Manchuela.

 

La CHJ, en su empeño por exprimir ríos y acuíferos, pasa por alto estudios e informes propios y ajenos sobre el impacto negativo del cambio climático y el regadío y la ganadería intensiva sobre los recursos de agua.

En su línea de avanzar hacia el colapso hídrico de su cuenca, no cesa en otorgar nuevas concesiones de agua con fines agropecuarios, la última, una ampliación de una macrogranja de porcino en Cenizate. Y como esta, un rosario de transformaciones de cultivos leñosos de secano a regadío y de ganadería industrial por doquier.

Para desestimar las alegaciones presentadas por ACEM al expediente de concesión de agua para ampliar la macrograna porcina de Cenizate, el Informe Técnico de la CHJ afirma que “el alegante no aporta documentación justificativa de dicha afección (informe pericial y/o estudio realizado por técnico competente) ni se prueba perjuicio alguno derivado de la explotación ganadera”.

Algo absolutamente falso. Las alegaciones presentadas en mayo de 2018 por ACEM a dicho expediente constan de un extenso anexo documental y bibliográfico con diversos estudios elaborados por técnicos competentes, algunos de ellos encargados y financiados por la propia CHJ, donde se cita la relación real y directa entre la extracción de aguas subterráneas por encima de los niveles de renovabilidad y el consiguiente secado de fuentes y manantiales. Concretamente, un estudio encargado por la CHJ en 2010 constataba el secado de TODAS las fuentes del término municipal de Cenizate como consecuencia de las extracciones masivas de agua subterránea de la zona, situación que se agravaría aún más con el otorgamiento de la concesión que nos ocupa.

Las leyes, que deberían estar para proteger la vida, retorcidas por intereses espurios y mezquinos de intereses particulares y de administraciones públicas, sirven para “justificar” y legalizar la desolación de la tierra que nos acoge.