Denuncia simbólica contra el agotamiento y la contaminación del agua

El domingo 14 de marzo de 2021 a las 11,00 horas, simultáneamente en las puertas de la finca de regadío intensivo “Dehesa de los Llanos” de Albacete y de la macrogranja de porcino “Granja de Ves” de Balsa de Ves.


Desde ACEM realizamos estos actos de denuncia con la intención de poner el acento en el modelo de desarrollo basado en el expolio y la merma de los valores ambientales que promueven y favorecen tanto la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha como la Confederación Hidrográfica del Júcar.


En el escenario actual, con las consecuencias del cambio climático cada vez más evidentes y acuciantes, vemos que, ante la disminución de los recursos hídricos, tanto cualitativa como cuantitativamente, los teóricos garantes del dicho recurso no solo no dan pasos decididos hacia su mejora y mantenimiento para asegurar el abastecimiento humano y el servicio ecosistémico, sino que se empeñan en usarlo como si se tratase de un recurso infinito, para, según las lógicas del sistema capitalista, gestionarlo como una mercancía.


Dentro de su sistema, el agua no es más que un valor, y como tal lo subastan y entregan de manera totalmente vergonzosa a las garras del mercado, regalando dicho recurso a los terratenientes y a las industrias ganaderas, que obtienen pingües beneficios a costa de hipotecar el futuro de estas tierras, sin crear siquiera un retorno socioeconómico apreciable.


La finca "Dehesa de los llanos" con un consumo de 6.900.000 metros cúbicos (6,9 Hm3), las ya muy numerosas industrias ganaderas, y los riegos a leñosos vienen a dar la sentencia de muerte a nuestra árida tierra poniendo por encima del interés general (abastecimiento humano) el interés económico de los terratenientes.


En el caso de la ganadería industrial, principalmente las industrias porcinas, no solo esquilman el acuífero, sino que además provocan la contaminación por nitratos del mismo, haciéndolo inservible para el uso humano.


Exigimos la urgente paralización de nuevas concesiones, así como la revisión y adecuación de las ya existentes a las reservas reales y capacidad de recarga, y que se priorice la supervivencia de los ecosistemas acuáticos (ríos, manantiales, ramblas, arroyos...) y al abastecimiento humano.


El agua es y debe ser vida, nunca una mercancía.