"El capitalismo en la trama de la vida": apuntes sobre la España vaciada

Las macrogranjas y la agricultura de regadío, en nuestras zonas de secano, son ejemplos de apropiación de recursos hídricos.

 

A continuación, una breve reseña sobre el libro "El capitalismo en la trama de la vida" que nos permitirá reflexionar sobre el vaciamiento de nuestros pueblos.

El capitalismo aparece, durante el largo siglo XV, como una nueva forma de comprender el mundo y, en consecuencia, de actuar en él. Su construcción es un entramado complejo en el que interactúan disciplinas muy diversas: desde la economía a la cartografía; desde la botánica a la ingeniería naval; desde la geología a la filosofía… Su paradigma: construir una naturaleza separada de la sociedad y, por tanto, de la humanidad. Una naturaleza abstracta dividida en pedazos intercambiables, cuya única importancia es el valor que se pueda extraer de ellos, según una novedosa ley del valor que pone el acento en la productividad del trabajo abstracto (cuánto se produce por unidad de tiempo) y en el aumento continuado de ésta. Para conseguir estas altas productividades en constante aumento, el capitalismo se sirve de la explotación del trabajo, así como de la apropiación de naturalezas humanas y extrahumanas, con el fin de obtener, de forma barata, fuerza de trabajo, alimentos, energía y materias primas (llamados por el autor: los Cuatro Baratos).

En esta entrada, nos vamos a detener en un elemento del libro, ya que nos da claves muy interesantes para comprender la actualidad: la apropiación.

El capitalismo se basa en la explotación laboral con el fin de producir mercancías y hacerlo de una manera cada vez más veloz. Pero, ni los avances tecnológicos (con su aumento de productividad) ni los recortes salariales (con su reducción de costes) son capaces de explicar, por completo, el funcionamiento de este sistema.

El capitalismo necesita apropiarse de naturalezas baratas (fuerza de trabajo, energía, alimentos y materias primas) para llevarlas a “la entrada de la fábrica (o hasta la puerta del despacho o…)”. Necesita conseguir de manera gratuita o muy barata estos elementos, si no la maquinaria no funciona. La expansión del capitalismo no hubiese podido realizarse sin la apropiación del trabajo esclavo en los ingenios azucareros, o sin la apropiación de los bosques de Europa Central que permitió, a su vez, la apropiación de los yacimientos minerales de esa zona, o sin la apropiación de arenques, bacalaos y ballenas -pescados hasta casi su extinción- en el Atlántico Norte, o sin la apropiación de los nutrientes acumulados en los suelos del Vístula, Polonia o Inglaterra, centros sucesivos de la producción agrícola intensiva, y que se fueron agotando durante los siglos XVI, XVII y XVIII…

Los ejemplos son innumerables y todos tienen en común el acceso a energía, alimento, fuerza de trabajo y materias primas de forma gratuita o muy barata. O acaso, ¿hubieran sido sostenibles los ingenios azucareros sin la fuerza de trabajo de la población esclava? ¿Hubiera sido posible la extracción masiva de minerales en Europa Central sin los bosques que tardaron en formarse miles de años o los minerales que se fueron acumulando durante millones de años? ¿Hubiera sido posible alimentar a precios baratos a una población creciente si hubiera habido que criar el pescado del Atlántico Norte?

Resumiendo, la explotación no funciona sin la apropiación. El capitalismo va ampliando paulatinamente sus fronteras para encontrar más naturalezas baratas de las que apropiarse.

Este proceso de apropiación se está concentrando ahora en la España vacía, o más bien vaciada. Estas grandes extensiones muy despobladas y avejentadas son el lugar perfecto para la apropiación de los cuatro baratos, ya que no existe mucha resistencia debido a sus características poblacionales. Ejemplos como la macrogranja de Balsa de Ves, los mega proyectos eólicos y solares de la provincia de León, los proyectos mineros de wolframio y titanio en Ciudad Real son un claro exponente de esta estrategia: apropiación de alimentos, energía y materiales a un precio irrisorio. Por tanto, no parece descabellado pensar que la despoblación del medio rural sea una estrategia de largo recorrido, cuyo objetivo sea disponer de una gran cantidad de recursos de los que apropiarse. Las supuestas políticas para el repoblamiento de estas zonas no serían más que pura propaganda, pues este vaciamiento poblacional es una herramienta muy útil para los fines de los grandes poderes económicos, ya que genera enormes extensiones llenas de recursos de los que apropiarse.

Nuestras respuestas como movimientos ecologistas pasan, según mi punto de vista, por la custodia del territorio, enmarcada en proyectos colectivos y realizada por las gentes que vivimos en estas zonas.

Podéis encontrar este libro, publicado por Traficantes de Sueños, en el siguiente enlace:

El capitalismo en la trama de la vida

Además, esta librería editorial, realizó un curso alrededor del libro. Podéis acceder al mismo:

Audios de las sesiones.