Frenemos la sobreexplotación del Júcar

La Red por una Nueva Cultura del Agua en el Júcar exige medidas eficaces para frenar la sobreexplotación y proteger el medio acuático.

 

 La Red por una Nueva Cultura del Agua en el Júcar (RNCAJ)* denuncia las presiones de ciertos usuarios privativos del agua en la demarcación del Júcar y alerta de los riesgos de incumplimiento de la normativa europea, si no se producen cambios profundos en el borrador del Plan Hidrológico del Júcar actualmente en la fase final de tramitación.

Las organizaciones que integran la red han analizado con detalle los aspectos técnicos de la propuesta y no descartan poner en conocimiento de las autoridades europeas los incumplimientos del procedimiento si no se subsanan antes de la aprobación definitiva del plan.

La tercera revisión del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Júcar se halla actualmente en fase de análisis de las alegaciones presentadas por las partes interesadas y el público en general durante el periodo de participación concluido el pasado diciembre.

Esta revisión está prevista en la legislación como la última oportunidad para alcanzar los objetivos de recuperación del buen estado de ríos, lagos, acuíferos, etc. y la adaptación sostenible de los usos del agua.

El proceso para el logro de dichos objetivos está detallado en la directiva marco del agua, aprobada con el voto favorable de los representantes españoles en 2000, y las normas internas que emanan de la transposición. Lo que incluye, entre otras cosas, la obligatoriedad de determinar los caudales necesarios para mantener los ecosistemas acuáticos (y terrestres asociados) en buen estado de manera previa al reparto entre los usuarios. Esto se traduce en una limitación a la detracción de agua, tanto en acuíferos como en las aguas superficiales de ríos y lagos. Las propuestas de caudales mínimos recogidas en el plan son claramente insuficientes, sin que las mínimas modificaciones propuestas puedan evitar el progresivo deterioro de las masas de agua en un contexto de emergencia climática. Como se puede comprobar con la propuesta de la Generalitat Valenciana de dejar un caudal de tan sólo 0’5 m3/s los últimos 4 km del río Júcar, a partir del Azud de la Marquesa lo que representa apenas el 2% del caudal estimado del río en régimen natural.

Del análisis detallado de los documentos de planificación se desprende que en zonas con evidente sobreexplotación se han forzado los cálculos con el fin de mantener el statu quo del reparto entre usuarios.

El caso del Júcar es el más evidente, pero no el único. Este río está afectado en su cabecera por la sobreexplotación del acuífero de la Mancha Oriental, del cual se sigue repartiendo agua para riego y otros usos por encima de la capacidad de recarga, lo que implica que no solo no se recupera su estado, sino que éste se agrava año tras año. Por otro lado, las cuencas del Turia, el Palancia o el Vinalopó, conectadas mediante transvases con el Júcar, lastran su recuperación, mientras brillan por su ausencia medidas efectivas para ajustar los usos a las disponibilidades reales de las cuencas.

Las extracciones abusivas del acuífero a partir de la década de los ochenta han privado al río Júcar de gran parte de su caudal base, además de causar el secado del 30% de las fuentes y manantiales en los valles del Cabriel y Júcar. Esta sobreexplotación junto con los problemas de calidad que comparte con otras muchas zonas de la demarcación, pone en riesgo la pervivencia del Parque Natural de l’Albufera, al reducir las aportaciones de agua que han hecho posible su existencia no salina. Se constata la disminución progresiva de los caudales que entran en el lago. La Albufera necesita más agua y de buena calidad, por lo que es necesaria una aportación directa de agua del Júcar, sin estar condicionada a la modernización de regadíos.

Respecto al trasvase Júcar-Vinalopó, hay que tener en cuenta que tanto el río Júcar como la Albufera están lejos de alcanzar el buen estado ecológico, por lo que no es posible atender nuevas demandas sin poner en grave riesgo la cuenca cedente. El propio Plan Hidrológico reconoce la gravedad de la situación futura, afirmando que “la fuerte disminución de recursos que se prevé en el sistema Júcar como consecuencia del cambio climático supondrá la aparición de un importante déficit de más de 300 hm3/año en el sistema.” A pesar de ello, no se adoptan las medidas necesarias para ajustar los usos a la disponibilidad.

Las organizaciones integradas en la Red entienden que las presiones ejercidas por usuarios y representantes políticos podrían estar desviando la planificación hidrológica de sus objetivos.

En el análisis de los documentos de planificación se han identificado sesgos en los procedimientos técnicos que, de mantenerse, pudieran derivar en incumplimientos legales, los cuales han sido puestos ya en conocimiento de la administración hidráulica mediante oportunas alegaciones.

Por ello las organizaciones ecologistas y sindicales que forman la Red reiteran la necesidad de revisar dichos aspectos antes de la aprobación del plan y advierte de las consecuencias lesivas para el medio acuático y el interés general que se derivarían de graves incumplimientos. Igualmente piden que se tengan en cuenta medidas de protección del empleo y por una transición justa.

 

* La Red por una Nueva Cultura del Agua en el Júcar está formada, entre otras por las siguientes organizaciones: Acció Ecologista Agró, ACEM-Ecologistas de la Manchuela de Cuenca y Albacete, ADIRA, AEMS-Ríos con Vida, CCOO PV, Ecologistes en Acció del País Valencià, Fundació Nova Cultura de l’Aigua, Grupo para el Estudio y Conservación de los Espacios Naturales, Intersindical Valenciana, Per l’Horta, Plataforma Ciutadana per la defensa del Riu Serpis, SEO/BirdLife, Túria Verd, UGT-PV, WWF i Xúquer Viu

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