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LOS TRES MOSQUITEROS

Insectívoros urbanos, ¡Bienvenidos!


Esta primavera de confinamiento, parece que nuestros vecinos alados cantan más fuerte para alegrarnos el encierro y el dolor por el coronavirus. Como todas las primaveras llegan unas inmigrantes para hacer un trabajo indispensable como insecticidas, los vencejos, las golondrinas y los aviones ya están aquí para ayudarnos; sin ellas nuestras primaveras y veranos serían un infierno atosigado de insectos.


Las bulliciosas golondrinas, los alegres aviones y los rápidos vencejos, después de pasar el invierno en África, al sur del Sáhara, llegan a nuestros pueblos después de recorrer más de 8000 kilómetros. Un viaje titánico para estas pequeñas aves, el avión común pesa unos 15 gramos tan solo, y los vencejos los más grandes de los tres, no llegan a 40 gramos. Beneficiosos y gratis, consumen ingentes cantidades de moscas, mosquitos e insectos voladores. Una golondrina por ejemplo puede comer 60 insectos a la hora, 850 diarios, lo que equivale a más de 50 kilos al año.

Comparativa avesComparativa de las tres aves

De las tres, sin duda los vencejos son los más singulares, suponen la adaptación más extrema a la vida aérea. Todo su ciclo vital se puede desarrollar en vuelo, excepto la nidificación. Los estudios científicos han comprobado que los vencejos pueden vivir en vuelo ininterrumpido durante 10 meses, solo tocando tierra para poner los huevos y criar a sus polluelos, todo un récord. Y esos pollos de vencejos han desarrollado también otra particularidad, cuando hay fenómenos meteorológicos adversos como la entrada de un frente frío que disminuye la presencia de insectos voladores, los vencejos se alejan de sus lugares de nidificación en busca de lugares más propicios para alimentarse, movimientos que pueden ser incluso de cientos de kilómetros a los bordes de la zona de baja presión. Entonces los pollos en los nidos pueden sobrevivir a la ausencia de sus padres durante varios días, 4 e incluso más, entrando en un estado de sopor, parecido a una hibernación, que reduce su ritmo cardíaco de 90 a 20 latidos y la temperatura corporal de 36-39º a cerca de 20º. Y si hemos dicho que los vencejos viven en el aíre, otra pregunta que no planteamos, ¿Como duermen los vencejos? Por la noche ascienden a una altitud de dos o tres kilómetros, quizás duermen, o más bien tienen microsueños, en un planeo descendiente. Los estudios científicos todavía no lo saben con certeza, pero lo que sí sabemos seguro, es que duermen y vuelan a la vez, una cama con la que todas soñamos. Son especies parecidas, adaptadas a la caza de insectos en vuelo, y a la vez distintas y fáciles de distinguir.

Las golondrinas son las que vuelan más bajo, cola muy larga y horquillada, cuerpo negro con reflejos azulados por arriba y blanco o crema por abajo, con una mancha roja en la garganta. El avión es el más pequeño, similar a la golondrina, pero con las alas más rectas y la cola poco horquillada. Ocupan el tramo medio aéreo por encima de las golondrinas y debajo de los vencejos.
Los vencejos, los de mayor tamaño, color negro con mancha más clara en la garganta, sus alas en forma de guadaña, vuelan en altura. Son los que menos tiempo están con nosotros, apenas unos 4 meses, pues ya en agosto empiezan a volver a África. Las tres especies son fieles a sus lugares de cría, vuelven a los mismos sitios, y sus nidos forman parte del paisaje de nuestros pueblos. Aviones y golondrinas con sus típicos nidos de barro en forma de cuenco, los de los aviones normalmente ubicados a mayor altura con solo una pequeña apertura, y los de las golondrinas abiertos por la parte superior. Los vencejos utilizan cualquier hueco para sacar a su prole, como los que encuentran en las viviendas antiguas. El diseño de los edificios modernos sin estos pequeños huecos no está pensado para que se conviertan en sus casas temporales, a no ser que se les pongan nidos artificiales. La normativa urbanística ésta avanzando para contemplar también el alojamiento de nuestros vecinos alados en las nuevas viviendas.

Bosco pájarosVencejos en El Jardín de las Delicias del Bosco



Son especies protegidas a nivel nacional y europeo, conservar sus nidos es una obligación, por lo que derribar o destruir sus nidos es considerada como una infracción “grave”, sancionable con multas de 5.000 a 200.000 euros. Existen muchas alternativas para hacer posible la convivencia para nosotras y para estas aves, desde poner alguna pequeña repisa para recoger los excrementos o limpiar más (que tampoco pasa nada!!), hasta colocar nidales o crear un pequeño barrizal para que puedan obtener material para el nido en las primaveras más secas. En los últimos años, especialmente las golondrinas han sufrido un importante declive poblacional, por la pérdida de hábitats adecuados para la nidificación y por la intensificación agrícola asociada al uso excesivo de insecticidas; por ello hay que ser más sensibles en su conservación. Volando en nuestras calles, ningún ser vivo representa más la libertad que los vencejos, golondrinas y aviones. Los humanos tenemos animales tótems o emblemáticos como el lince o el águila, pero nuestras amigas son la revolución del humilde, sus alas son el viento hecho carne y pluma, danzando sin cesar en nuestro cielo, sus sonidos inundan ondas acústicas de felicidad. Sus siluetas en vuelo desprenden bondad, no en vano son un clásico de los cuadros naif, capaces de transportarte a mundos donde nada malo puede suceder. El Bosco, pintor amante de las aves y guardián de los arcanos, llenó de vencejos el cielo del Edén de su tríptico El Jardín de las Delicias.

Conéctate con la naturaleza y un poco antes de la muerte solar, cuando el cielo se viste de azul oscuro, levanta la cabeza en reverencia a nuestras compañeras, y verás vencejos, golondrinas y aviones cazando insectos antes de recogerse en sus nidos las dos últimas, y de ascender a los cielos a dormir los vencejos.

Ximo Azorín