No reaccione, no padezca, nos salvará la tecno-ciencia

" Vivificar la ciencia por la bondad, animarla con un amor constante por el bien público, tal es el único medio de hacerla productora de dicha, no solo por los descubrimientos que acrecientan las riquezas de toda especie y por las que podrían aliviar el trabajo del hombre, sino, y sobre todo, por los sentimientos de solidaridad que evoca entre aquellos que estudian y por las alegrías que suscita todo progreso en la comprensión de las cosas"

Eliseo Reclús, extracto del discurso de la apertura de la Universidad Nueva de Bruselas, 22 de octubre de 1895.

 

Sigan consumiendo ávidamente, para la tecnociencia los límites biofísicos del planeta no existen, cualquiera de los problemas derivados de nuestro depredador, injusto y esquilmante modo de vida será superado fácilmente gracias a la investigación científica y las soluciones tecnologicas. 
 
La ciencia y sus aplicaciones tecnológicas han supuesto a lo largo del devenir humano grandes avances sociales, y, a su vez, enormes barbaridades, pongamos como ejemplo la electricidad y las bombas nucleares. Obviamente, como todos los saberes, están sujetos a la subjetividad de sus adalides, así como al sesgo que le imprimen sus mecenazgos. No existe pues dentro del sistema neoliberal una ciencia y una tecnología imparcial y benévola, son los resortes de éste los que determinan en qué se investiga y quién investiga, así como la trascendencia y plasmación de dichas investigaciones. Es tan fuerte la descomposición del estamento científico que permite sin avergonzarse la penetración de los intereses de lobbies privados en las universidades, contribuyendo así al descrédito de sus investigaciones patrocinadas. Publicará la UCLM a través de la cátedra de Incarlopsa las bondades del modelo de ganadería intensiva, salvaje y contaminante, en éste avergonzante proceso de desintegración nos encontramos.
 
Agricultura industrial y tóxica, ganadería intensiva e inhumana, modelo de movilidad depredador de recursos, ineficiente y contaminante, todos estos, y muchos más, ejemplos de este supuesto milagro tecnocientifico.
 
Hace tiempo que el camino de la ciencia oficial al servicio del sistema y su perpetuación comenzó a diverger del de la ciencia con mayúsculas, la del bien común, no guiada por intereses espurios, si no por  puro afán de conocimiento y comprensión del mundo en el que nos encontramos, y cuál es nuestro lugar en él. Esa ciencia luminosa se encuentra actualmente arrinconada y silenciada por el establishment, que la considera amenazante e improductiva.
 
Dar más patadones hacia delante al balón solo aleja momentáneamente la necesidad de tomar decisiones impopulares y valientes, posterga y acentúa los problemas socioambientales en los que nos encontramos. Cambiar el coche de gasolina por el eléctrico, las térmicas por macro plantas solares y eólicas, los innumerables objetos de plástico que consumimos por otros biodegradables, y otras "soluciones" que nos venden solo ahondaran aún más la fosa que cavamos, la nuestra. 
 
Todas las "soluciones" que nos proponen se basan una vez más en el brutal extractivismo, puesto que para producir toda esta pléyade de nuevos productos hacen falta recursos, muchos de ellos muy escasos y/o difíciles de extraer. A esto habría que sumarle las enorme cantidad de contaminación que  genera esta industria, y otros desastres ecológicos, como deforestación, erosión y destrucción de suelos, acaparamiento especulativo de tierras ...
 
Solo una ciencia al servicio de la humanidad, que sepa llevarnos hacia un ordenado y lógico desmantelamiento de este sucio, insolidario, depredador e injusto sistema, sería digna de llamarse así.
 
Decrecimiento o barbarie.