Cuando veas las barbas de los anfibios cortar, pon las tuyas a remojar

Los anfibios miden la salud de los ecosistemas y sus poblaciones se están reduciendo a pasos agigantados.

Uno de los factores limitantes para el crecimiento de las plantas es el nitrógeno. Este elemento, tan abundante en la atmósfera, se presenta en pequeñas cantidades en los suelos. Las zonas donde la vegetación prospera exuberantemente tienen grandes cantidades de nitrógeno en el suelo.

La solución parece evidente. Llenemos los suelos de nitrógeno y no habrá límite a la exuberancia de las plantas. Es así como piensa y actúa “el sentido común imperante”. Dicho y hecho, manos a la obra, y venga a sintetizar abonos químicos, llenitos de nitrógeno, y venga a acumular muchos animales en poco espacio, su orina y heces están también llenitas de nitrógeno, y venga a …

Pues no. No. Resulta que se nos ha olvidado una cosilla. La naturaleza se encuentra en equilibrios y si los rompemos, se estropea todo.

El incremento de la cantidad de nitrógeno en los suelos provoca su aumento en el agua, ya que la lluvia lo traslada a ríos, lagos, acuiferos... Estos aumentos, o mejor dicho esta contaminación, tienen efectos muy negativos. Se liberan óxidos de nitrógeno a la atmósfera provocando un aumento del efecto invernadero y la lluvia ácida, los suelos se acidifican y pierden otros nutrientes, con lo que se reduce la fertilidad, el agua del grifo deja de ser apta para el consumo humano…

Aunque no nos vamos a fijar en estos efectos. Vamos a fijarnos, aunque parezca raro, en los anfibios. Los anfibios son bioindicadores. Un bioindicador es una especie de termómetro que mide la salud de los ecosistemas. Pues este termómetro está bajo mínimos. La cantidad de estos animales se está reduciendo a pasos agigantados. Así que, según parece, la salud de los ecosistemas no se encuentra muy bien.

Pero, ¿qué tiene que ver el aumento del nitrógeno con el desastroso estado de las poblaciones de anfibios?

La elevada cantidad de nitrógeno en los lagos, ríos, charcas…, lugares donde se reproducen los anfibios y se desarrollan hasta hacerse individuos adultos, les afecta severamente.

Cuando son huevos, los compuestos nitrogenados pueden atravesar la membrana con efectos muy negativos. Después, tras romper sus huevos, las larvas han de pasar toda su vida en el agua y, el alto contenido de nitrógeno, reduce sus ganas de comer, hace que naden con dificultad, les provoca problemas de equilibrio, problemas en la piel, parálisis… e incluso la muerte. De larvas pasarán a individuos adultos, pero antes la metamorfosis. Durante esta fase, el efecto más destacado es que no pueden desarrollarse del todo y llegan a la fase adulta con muchas de sus funciones mermadas. Finalmente, si son capaces de superar todas estas pruebas, llegan a adultos y pueden sufrir intoxicaciones que les pueden matar.

Además, el exceso de nitrógeno en el agua causa serios problemas en la salud de las personas: dificultades para oxigenar los tejidos, cáncer…

Los mineros bajaban jaulas con canarios a las galerías de las minas. Estas aves mueren al inhalar pequeñas cantidades de gas grisú. Cuando dejaban de cantar, sabían, con antelación, que tenían que salir al exterior. Por lo que...

… si las ranas dejan de croar...

 

Más información:

Informe: Contaminación global por nitrógeno y declive de los anfibios.

Curso: Anfibios. Diversidad vulnerable frente al cambio climático.

 

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