La planificación hidro-ilógica

Si no hacemos nada, la situación de la cuenca del Júcar nos aboca a un futuro sin agua y a vivir en un desierto.

 

La situación de la cuenca hidrográfica del Júcar, en un contexto de emergencia climática y de sequía estructural, es desesperada y desesperante. Los recursos hídricos son cada vez menores, debido a la disminución de precipitaciones y al creciente expolio, al que se somete al río y al acuífero 23. El acuífero, que antaño era considerado por los expoliadores como un inagotable mar subterráneo está dramáticamente sobreexplotado, y el río, una auténtica escalera de embalses apenas mantiene un ínfimo caudal, ecológicamente insuficiente. La situación es insostenible, propiciada por las continuas cesiones a los lobbies de la agroindustria, que acapara un 80% de las reservas y caudales, cesiones que, por añadidura, se reparten de manera desigual, favoreciendo a una minoría de aguatenientes que producen un nulo retorno social.

Ante esta realidad, las administraciones y organismos competentes, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Confederación Hidrográfica del Júcar no implementan soluciones, se limitan a maquillar datos y a considerar como inamovibles unas cesiones de usos consuntivos, que ya cuando se concedieron eran excesivas y desequilibradas, y son las responsables de esta situación.

La relación del acuífero con el río se ha llevado a una inversión catastrófica, previamente a estás demenciales concesiones a los aguatenientes, el acuífero aportaba al río mediante una extensa red de manantiales y veneros 300 hectómetros cúbicos. En la actualidad es el río el que vierte al acuífero, y, ni en los mejores años hidrológicos, llega este a aportar más de 50 hm3 al río.

Lejos de intentar revertir este atentado ecológico, la Confederación Hidrográfica del Júcar, y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, junto a la Junta Central de Regantes de la Mancha Oriental dan esta situación invertida por buena e incluso se la apuntan como un éxito de gestión. Nos encontramos en un momento clave, en el proceso de aprobación del próximo Plan Hidrológico de Júcar 2022-2027, que decidirá el futuro, hacia ahondar el colapso de los ecosistemas acuáticos o hacia un cambio de rumbo marcado por la recuperación de los ecosistemas acuáticos y del cumplimiento de la normativa Marco del Agua.

Desde ACEM, somos conscientes de la inacción de la administración y de su subyugación a los intereses de la agroindustria, tras presentar alegaciones al Plan Hidrológico, reunirnos con dichas administraciones e intentar que se empiecen a dar pasos decididos para revertir esta situación, pedimos soluciones tan realistas y necesarias como la declaración de sobreexplotación y la reducción de las concesiones a los aguatenientes y si no se dan pasos decididos en esta linea para revertir la situación, nos veremos empujados a tomar la decisión de denunciar a dichas administraciones por incumplir la Directiva Marco del Agua, en especial los caudales ecológicos y los índices de explotación.

Nos dolería tener que llegar a esta vía, la judicial, pero si se ignoran las leyes y el sentido común, no nos quedaría otra salida, para salvaguardar un ecosistema vivo y asegurar unas reservas hidricas estratégicas, en una situación de crisis climática en la que estamos ya inmersos y que se acentuará, condenando a las generaciones futuras a la privación de un recurso universal e imprescindible para la vida y transformando un ecosistema diverso y vivo en un desierto. No permitiremos que, la codicia de unos pocos aguatenientes y el servilismo de las administraciónes, comprometan la vida de la mayoría social y del ecosistema.

 

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