Estudios de campo para el seguimiento de las poblaciones de anfibios

1. Introducción

Los anfibios son el grupo de vertebrados más amenazado. Conocer el estado de sus poblaciones es vital para identificar la situación real de cada especie y para poder valorar su evolución con el tiempo y los efectos que sobre ellas tiene las eventuales actuaciones humanas que se realizasen.
El método utilizado para conocer las poblaciones de un ser vivo es el muestreo, una herramienta estadística que va a permitir hacer una estima de las poblaciones totales en un territorio en base a la determinación de la cantidad de individuos que ocupan un espacio determinado.
Al contrario de lo que ocurre con la mayoría de los otros grupos de vertebrados, muestrear la población de muchas de las especies de anfibios (la mayoría de las que viven en La Manchuela) es un procedimiento sujeto a porcentajes de error muy pequeños como consecuencia de trasladar los datos medidos a la población en general. Esto se debe a la necesidad biológica de utilizar cuerpos de agua para la reproducción, que sucede además en momentos concretos del año. Elegidos adecuadamente los puntos de agua donde realizar los muestreos y haciendo las prospecciones en el momento preciso (que suele ser tras las lluvias primaverales y otoñales), la fiabilidad del procedimiento será muy alta.
A continuación, se detalla la metodología a emplear para el muestreo de puntos de agua con el fin de caracterizar labatracofauna que albergan tanto cualitativa como cuantitativamente.

2. Características geográficas del punto de agua

Lo primero que debemos hacer es identificar el punto de agua que hemos elegido para muestrear. Esta elección se basará en el conocimiento previo de utilización de ese lugar por parte de los anfibios para la reproducción. También pueden (y deben) muestrearse masas de agua para las que no tengamos datos previos, pero de los que sospechemos que puedan servir de puntos de reproducción para anfibios.
Los datos generales que vamos a recabar del punto de agua serán:

  • Nombre

    Denominación con la que se conoce al punto de agua, por ejemplo “Fuente de Los Pumarejos”, “Charca de la Losa Honda” o “Lagunas de Campiñana”.

  • Paraje
  • Municipio y localidad
  • Coordenadas
  • Altitud

3. Estación y condiciones atmosféricas

La presencia o ausencia de anfibios está muy condicionada por la estación del año en que nos encontremos y por las condiciones meteorológicas concretas de los días anteriores y de la propia fecha en que se desarrolle el muestreo. Son, por tanto, datos importantes de registrar:

  • La fecha.
  • La existencia de precipitaciones en la semana anterior al muestreo.
  • El tiempo atmosférico que se registra en día del muestreo.

4. Características biofísicas del entorno

Describir cómo es el entorno en el que se sitúa el punto de agua puede resultar muy interesante para acabar conociendo los requerimientos ecológicos de los anfibios a nivel local, y para detectar eventuales acciones humanas que pudieran darse en el futuro y que afectasen a las poblaciones de anfibios.
Los datos a recabar serán de carácter descriptivo, aunque se intenta sistematizar mediante una lista de chequeo:

  • Descripción del entorno: si es llano, montañoso o de valle, de solana o umbría, si existen cerca elementos humanos y de qué tipo, etc.
  • Descripción de la vegetación: si es natural o artificial, si forma eriales, pastizales, matorrales o bosques, etc.; con indicación de las principales especies, si se pueden identificar.
Ej.: en la imagen podríamos decir que se trata de un terreno abierto, de lomas suaves, desarbolado con vegetación herbácea y arbustiva, en que destaca el esparto.

5. Características físicas del punto de agua

Hay que definir el tipo de masa de agua que estamos analizando, tanto por su tipología como por su geometría y por el estado y volumen de agua que presenta.

  • En cuanto a su tipología, habrá que definir si se trata de un punto de agua natural o artificial, y dentro de esto, si es una charca, manantial, humedal, arroyo, laguna, alberca, pilón, piscina, embalse, etc.

  • En cuanto a su geometría, hay que realizar un boceto que permita entender el aspecto del punto de agua, e indicar sus dimensiones aproximadamente.

  • En cuanto a su hidrología, diferenciando entre aguas corrientes y estancadas, hay que indicar cuál es el origen del agua (si es que se conoce), la profundidad de la lámina de agua y el caudal circulante.

  • También hay que definir las características del sustrato sobre el que se asienta el punto de agua: si es roca, cantos, gravas, tierra fina, en el caso de los naturales, o en el caso de los artificialessi es de losa de piedra, hormigón, plástico, metal…

6. Características biológicas del punto de agua

Para entender los requerimientos biológicos del ecosistema acuático, se registran también otros componentes vivos del mismo, que nos darán una aproximación a su calidad ambiental:

  • La presencia de vegetación sumergida y marginal (carrizos, cañas, etc.).
  • La presencia de otros animales: peces, insectos, moluscos, etc. Es muy importante reseñar la detección de especies exóticas invasoras, como el cangrejo rojo de río o la tortuga de Florida.

7. Características físico-químicas de agua

Registrar en nuestra visita a un punto del agua algunos factores físico-químicos del agua, nos permitirá a largo plazo comprender las preferencias de los anfibios en cuanto a la calidad del agua, y también vigilar las posibles afecciones que sufran estos lugares por parte de la actividad humana y los efectos que esto genera en los anfibios.
La medición de los parámetros se realizará utilizando reactivos químicos y algunos instrumentos muy sencillos:

  • Temperatura

    La temperatura del agua es un factor muy relevante para los anfibios. Por un lado, está relacionada con la solubilidad de gases y sales en el agua. Una mayor temperatura disminuye la capacidad del agua para disolver gases, lo que es especialmente importante en el caso del oxígeno, ya que las larvas de los anfibios respiran el oxígeno disuelto en el agua. La temperatura variará con la estación y las condiciones meteorológicas que se estén dando, pero se ve influida por factores como el sombreamiento de la masa de agua, la presencia de sólidos en suspensión, la existencia de vertidos, etc. La temperatura se medirá con termómetro equipado con sonda sumergible.

  • Turbidez y color
  • Nitratos (NO3)
  • Oxígeno disuelto (OD)
  • Acidez-alcalinidad (pH)

8. Problemas de conservación

La visita al punto de agua debe aprovecharse también para detectar qué amenazas se ciernen sobre las poblaciones de anfibios del lugar, tanto sobre las condiciones del agua, de la vegetación, del vaso o cauce, del entorno y sobre los propios individuos:

9. El muestreo de anfibios

El muestreo propiamente dicho consiste en la búsqueda identificación y conteo de todos los ejemplares que se puedan hallar en el punto de agua y sus inmediaciones. Diferenciamos entre el muestreo de adultos, de puestas y el de larvas.

Muestreo de anfibios adultos

Se realiza sin captura ni manipulación de los ejemplares. Para llevarlo a cabo, se realizará un conteo de todos los ejemplares que puedan localizarse a simple vista en un recorrido alrededor o a lo largo del punto de agua. Además, realizaremos una exploración del perímetro del punto de agua, hasta una distancia aproximada de unos 20 metros, inspeccionados piedras, grietas, troncos, etc., para localizar más ejemplares. En nuestra ficha o cuaderno habrá que reflejar la cantidad de animales hallados según su estado de desarrollo (adulto, juvenil o metamórfico).

Muestreo de puestas

Las puestas de los anfibios no son, en general, difíciles de localizar e identificar, Realizaremos una inspección visual de las orillas y aguas poco profundas, prestando atención a las zonas con vegetación, para localizar las puestas. En ningún caso se manipularán. Una vez identificada las especies presentes, realizaremos, por dos veces, un conteo de la cantidad de huevos. En el caso de que uno de los conteos arroje un resultado que sea más del doble que el otro, se repetirá una vez más, tomando finalmente como dato la media de los dos conteos más similares.

Muestreo de larvas de anfibios

Va a depender mucho de la tipología del punto de agua. Por ello, lo primero que vamos a definir es el tipo de muestreo a realizar, y que puede ser:

  • Puntos pequeños con aguas transparentes, por ejemplo, en el pilón de una fuente o en pequeñas charcas. En este caso el conteo es exclusivamente visual, sin captura de los renacuajos. En primer lugar, se tratará de identificar a qué especies pertenecen las larvas. A continuación, se recorrerá muy despacio el borde del punto de agua, realizando un conteo de todas las larvas que se vean. Se repetirá otra vez, pero desplazándose en sentido inverso. En caso de no poder determinar alguna de las especies, se capturará alguna larva para poder observar sus rasgos, pero, en todo caso, después de haber realizado los conteos. El resultado será la media de los dos conteos. Al igual que en el caso de las puestas, si de uno de los conteos obtenemos un resultado de más del doble que del otro, se repetirá una tercera vez, tomando como resultado final la media de los dos conteos con menor diferencia entre ellos.


  • Puntos pequeños,pero con poca visibilidad por turbidez del agua o por presencia de mucha vegetación acuática: por ejemplo, charcas eutróficas. La falta de visibilidad nos obligará a realizar una captura de “todos” los ejemplares que ocupen el punto de agua. Para ello se utilizará una manga o salabre que se pasará por todo el volumen de agua, explorando especialmente en las zonas con vegetación, evitando en lo posible la remoción del limo. Previamente se habrán dispuesto unas bandejas con 2 ó 3 cm de agua y cubos con unos 20 cm de agua. Las larvas capturadas se irán depositando en los cubos y desde éstos se separarán por especies depositando cada una en una bandeja diferente. Identificadas cada una de las especies presentes, se realizará el conteo y se liberarán las larvas en el punto de agua lo antes posible.


  • Puntos medianos. Para esta tipología de punto de reproducción, se utilizará el método ya descrito en el aparatado anterior, pero explorando con el salabre solamente las zonas accesibles desde las orillas. Para conseguir un “esfuerzo constante de captura”, concepto esencial para que los muestreos realizados en diferentes momentos y en diferentes lugares sean comparables, se realizarán tandas de pasadas con el salabre en las zonas más apropiadas de 5 minutos de duración. 


  • Arroyos o puntos grandes como lagunas. El conteo se realizará recorriendo la orilla y detectando visualmente las larvas (y adultos y puestas). Para conseguir estandarizar el esfuerzo de muestreo, los recorridos serán de 15 minutos de duración, procurando recorrer en este tiempo unos 250 m.

Después de cada muestreo es imprescindible la limpieza de todo el material que haya entrado en contacto con el agua utilizando, por ejemplo, una solución de lejía.