Entretanto, nosotras no paramos

Frente a la desinformación de la industria cárnica, las compañeras de la Plataforma Rural de Cenizate nos proponen una reunión informativa el domingo 14 a las 17:00.

 

2.441 instalaciones industriales de cebo porcino con más de 2.000 cabezas y 861 con más de 750 madres reproductoras se encuentran, a fecha de 2019, distribuidas por el estado español. Estos conglomerados industriales, lejos de asemejarse a granjas, son verdaderas fábricas de carne. Pero, ¿cómo se organizan estas fábricas de carne? Su organización responde a un modelo llamado integración vertical. Una gran empresa cárnica proporciona las cabezas de ganado, el pienso y la asistencia sanitaria, mientras que el ganadero construye las instalaciones y cría a los animales en un tiempo determinado. Cobra por cabeza entregada y por rendimiento.

Este modelo, muy exitoso económicamente, es responsable directo del aumento en más de un 50% del número de cerdos y la reducción en un 11,17% del número de explotaciones ganaderas. El resultado aumentar exponencialmente el número de cabezas de ganado y así su impacto sobre el territorio, condenar a los animales a unas condiciones de vida más que penosas y concentrar en menos manos la industria ganadera. Además, estas fábricas pueden ser controladas por un par de personas, es decir más de 2000 cerdos pueden ser criados por solo dos personas, lo que nos vuelve a poner en la pista de las condiciones de vida de los animales y contradice, a todas luces, el tramposo argumento de la prosperidad socioeconómica que llevan estas instalaciones a los pueblos.

Todos estos problemas no han hecho que las instituciones públicas pongan freno a esta industria, sino que, muy al contrario, la han subvencionado y fomentado. Por un lado, las comunidades autónomas, valga como ejemplo el caso de Castilla-La Mancha que "incluyó la ganadería intensiva como un sector estratégico en el Plan de Desarrollo Rural (PDR) de la Región con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader)"1, y por otro, las ayudas europeas de la PAC. La apuesta por parte de los poderes públicos parece clara: convertir la ganadería en una industria controlada por unas pocas empresas. ¿Será esta una de sus medidas para frenar la despoblación rural? Nos preguntamos, no sin cierta ironía.

Los impactos sobre la salud y el medio ambiente son de sobra conocidos. Estas instalaciones son un peligro sanitario, ya que son puntos de difusión de enfermedades, como la fiebre porcina, y aparición de superbacterias o bacterias resistentes. En lo ambiental, nos vamos a detener en su capacidad para contaminar con nitratos los acuíferos. Este efecto de los purines sobre las aguas estaba de sobra demostrado y era uno de los principales focos de la contaminación del Mar Menor. Sin embargo, un informe de la Universidad Politécnica de Cartagena, publicado a finales de este verano, dice lo contrario. Este informe fue presentado por Ángel Faz Cano, director de la investigación. Si buceamos un poco en su perfil académico, descubrimos que dirige una cátedra llamada Gestión Sostenible de Purines, la cual está financiada por Cefusa, empresa del sector de la ganadería industrial.

Los grandes intereses industriales siempre han tenido en nómina a científicos para salvaguardar sus beneficios. Así, se negó la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón, la del humo del carbón con la lluvia ácida, la de los clorofluorocarbonos con el agujero de la capa de ozono y, hasta hace muy poco, se puso en duda la base científica del calentamiento global. En un libro muy interesante, Mercaderes de la duda, podemos leer la frase de un famoso ejecutivo del tabaco: "La duda es nuestro producto". ¿No será también la duda el producto de la industria cárnica? Si tantos y tantos intereses económicos han decidido usar la mentira y para difundirla a una cohorte de supuestos científicos, ¿por qué la ganadería industrial no iba a hacerlo? 

Frente a la desinformación, las compañeras de la Plataforma Rural de Cenizate nos proponen una reunión informativa en la que Natividad Pérez, alcaldesa de Balsa de Ves, pueblo afectado por una macrogranja y una planta de biogás, contará su experiencia y en la que se valorará el estado de los proyectos presentados en Cenizate, así como las acciones realizadas para detenerlos.

Notas:
1- El entrecomillado es un extracto de:https://especiales.eldiario.es/pac-medio-ambiente-espana/macrogranjas/

2- El presente artículo se basa en la información presentada en:
https://especiales.eldiario.es/pac-medio-ambiente-espana/macrogranjas/

https://www.lamarea.com/2021/11/07/la-industria-de-la-carne-tambien-se-apunta-a-la-universidad/

Enlaces de interés:

 https://ecologistasmanchuela.org/blog/no-reaccione-no-padezca-nos-salvara-la-tecno-ciencia

https://ecologistasmanchuela.org/blog/ni-en-tu-pueblo-ni-en-el-mio-stop-macrogranjas