Hay mucho que concienciar

Entrevistamos a Paciencia Talaya Escribano, presidenta de Quintaverde Pueblo Vivo. Una de las artífices de la lucha de Quintanar del Rey contra la ganadería industrial.

 

Para empezar, respecto a la paralización de la macrogranja…

Primero una aclaración, no se trata de una paralización, sino de una suspensión. Se suspende la construcción de la infraestructura durante un periodo de 6 meses, en el que se revisa de oficio la documentación. Tras esta revisión, se puede acabar dictando la paralización de la obra.

Se trata de la segunda suspensión cautelar de la obra. La primera se produjo en octubre de 2020 y duró hasta septiembre de 2021, pero la Junta no se pronunció al respecto y este silencio de la administración les permitió seguir con las obras.

Entonces, ¿cómo os habéis tomado la noticia de la suspensión?

Estamos contentas, pero con mucha cautela. Esta segunda suspensión es muy importante y podría conducir a la paralización, pero no queremos darlo por hecho. Lo que sí tenemos claro es que no bajamos la guardia y seguiremos hasta que la paralicen.

¿Cuáles son los siguientes pasos a partir de ahora?

La idea es seguir, pero ahora mismo estamos muy cansados. El ritmo de septiembre y octubre ha sido muy intenso, no se puede mantener por mucho tiempo, por tanto, continuaremos, pero seguramente con otra intensidad.

El 14 de noviembre, todos los pueblos de la provincia de Cuenca, vamos a manifestarnos contra la ganadería intensiva en la capital. Además, andamos muy pendientes de plazos, papeleos y de toda la información que pueda surgir.

Hagamos un poco de historia, ¿cómo os enterasteis que se iniciaba esta construcción?

Un poco por casualidad. Un grupo de vecinas senderistas vieron una obra muy grande y a partir de ahí nos informamos.

Claro, aquí está la primera gran irregularidad del proceso. El ayuntamiento de Villanueva de la Jara no le comunicó nada al ayuntamiento de Quintanar. Y debía hacerlo, ya que el lugar del emplazamiento de la granja linda con Quintanar y con su pozo de agua para boca.

¿Cómo empezasteis a organizaros y qué hicisteis?

Fue un movimiento totalmente espontáneo, fresco y natural. Nos enteramos en agosto. Por suerte, en esas fechas había mucha gente en el pueblo. Empezamos a hacer reuniones y formamos la Plataforma Stop Macrogranjas Quintanar del Rey. Esta plataforma se acabó transformando en una asociación: Asociación Quintaverde Pueblo Vivo, la cual pertenece a Pueblos Vivos Cuenca.

Al principio, hacíamos manifestaciones en coche. Estábamos en plena pandemia y no podíamos hacerlas de otra manera. Además, nos comenzamos a informar, vino gente a dar charlas, también empezamos a concienciar en el pueblo y a escribirle a todas las organizaciones que conocimos.

En solo dos meses, conseguimos la primera suspensión cautelar.

¿Cuál es el objetivo de vuestra lucha?

En primer lugar, que se paralice la obra de la macrogranja, ¡situada a unos 300 m de nuestro pozo de agua!

Además, conseguir la moratoria.

También nos preocupa mucho las ampliaciones no sustanciales, ya que son una forma de ir ampliando el número de cabezas de ganado sin hacer ruido. De hecho, una granja, a mitad de camino entre Quintanar del Rey y Villanueva de la Jara, ha pedido una ampliación no sustancial que además incluye un horno crematorio de cadáveres. Y ya sabemos cómo trabaja esta gente, seguro que traerán animales muertos de otros lugares de alrededor.

Para terminar, y ya soñando con lograr la Moratoria, ¿se plantea la asociación continuar una vez conseguida esta?

Ahora no tenemos capacidad para mirar tan lejos, aunque hemos tratado este tema de forma tangencial. Nos gustaría apretar en otros asuntos como: granjas ya existentes, el estado del río, los vertidos de escombros… Hay mucho que concienciar.

 

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